miércoles, 29 de abril de 2009

LOS IDIOMAS



Siempre me digo que voy a escribir esto, porque el tiempo todo lo diluye y no quiero que de mayor te dejes de reír con lo panoli que es tu familia. La cosa ocurrió así.
Llevábamos contigo dos o tres días, no más. Ningún problema digno de reseñar. Nos adaptamos rápido los unos a los otros y las carencias idiomáticas las supliamos -las suplías- con gestos, que somos una familia la mar de expresiva.
En Shenyang, tu ciudad natal, estábamos alojados en el "Traders", un 5 estrellas bastante aparente. Aparte de desayunar, casi siempre cenábamos o comíamos en el restaurante del hotel, porque con 11 bajo cero y dos niños pequeños, no apetece mucho buscarse la vida.
Se podía desayunar hasta las 10 y a eso de menos cuarto aparecíamos por el comedor los cuatro occidentales -papá, Paula, la tía Bárbara y yo- con el precioso niño chino. Éramos la atracción, y nada mas ocupar nuestra mesa, algún camarero te cogía en brazos y te paseaba a lo largo de buffet para que eligieras lo que querías comer. Tu volvías con lo que entonces creíamos -infelices de nosotros- que era un desayuno chino común: un plato de tomates cherry y un vaso de leche, 3 rodajas de mortadela y sandía, o un huevo frito que sorbías de una manera bastante asquerosilla.
Al fondo del comedor había una especie de parquecito infantil con sus casitas y su pequeño tobogán. Y allí te dirigías tu cada día nada mas acabarte el desayuno.
La mañana de autos estabas encima del tobogán, y nos saludabas aparatosamente con la mano mientras gritabas:¡¡¡¡Nihao!!!...Y nosotros desde el otro extremo del comedor, agitábamos las manos y te respondíamos con cara de bobos:¡¡¡Nihao!!!!. Y así una vez, y dos, y tres, y hasta cuatro veces. Sobre todo papá y yo chorreando babas respondiéndote al saludo. Y después del "Nihao", otra vez te dirigiste a nosotros: ¡¡¡¡Weio pa!!!!....Y nosotros, vuelta a la cara de tontos, te respondíamos: ¡¡¡Weio pa!!!...y una vez, y dos y tres, y papá y yo venga saludarte con la mano mientras gritábamos en el comedor: ¡¡¡Weio pa!!!...
Entonces, un camarero se acercó a la mesa y dirigiéndose a papá le dijo en inglés: "Señor, dice su hijo que se hace caca".
Papá salió corriendo contigo al baño y a mi me quedo una sensación de ridículo de las peores que puedes tener. Desde aquel día, cuando cierro los ojos y recuerdo el hotel de Shenyang, siempre me veo gritando en el comedor: ¡¡¡¡me hago caca, me hago caca!!!. Y quiero que me trague la tierra, Juan.

sábado, 25 de abril de 2009

CUATRO AÑOS





El lunes cumpliste cuatro años. Según reza en tus documentos, naciste el veinte de abril de 2005 en Shenyang, provincia de Liaoning, la misma ciudad en la que te encontraron cuando tenías un año y donde fuimos a buscarte hace sólo dos meses.
Hoy, sábado, lo hemos celebrado con la abuela Blanca, tus tíos y tus primos. Paula te ha enseñado el "cumpleaños feliz" que tu entonas con mucha gracia...."cumpleaños feiyí" -canturreas- y nosotros nos tronchamos de risa, porque feiyí es avión en chino.
Hemos llenado la casa de globos, que Valle y tu habeis dejado escapar al cielo, y la tía Milagros te ha hecho una tarta estupenda....los pequeños te han ayudado a soplar las velas y os habeis lanzado como locos a recoger la lluvia de chuches y juguetitos que guardaba en su interior la piñata. También has tenido un montón de regalos, aunque el tío Raulete y la tía Pepita han estado sembrados, como siempre: un banco de carpintero que te han montado enseguida para que aporrearas con fuerza el martillo.
Como fin de fiesta, Vallecita, Paula y tú os habeis puesto vuestros trajes chinos y nos habeis hecho toda una exhibición de danza con mis tacones. La casa ha quedado hecha un asco, para variar, y después de bañaros habeis caído rendiditos.
Yo he charlado con tus tías en la cocina, que es donde acabamos siempre. Un remanso de paz. Me gusta hablar con mi hermana Noe y con las tías Milagros y Piluca. Los kilillos que nos sobran y las gangas de ropa han sido el eje de la conversación. Da gusto ser maruja de vez en cuando, dicho sea con todo el respeto.
Te lo has pasado bomba: has reido a carcajadas, has comido toda clase de porquerías y te has ensuciado todo lo que has querido y un poco mas.
Mientras te observaba, he pensado mucho en la mujer que te dió la vida dos veces. La primera, al nacer, y la segunda, al dejarte en los servicios del hospital militar cuando tu corazoncito empezaba ya a fallar. Me gustaría que supiera que eres un niño precioso y feliz. Y que estás sano. Que te operaron al mes de encontrarte, y que lo hicieron muy bien -eso ha dicho tu cardiólogo-. Que tienes una nueva familia: un papá, una mamá, una hermana mayor, abuelos, primos y tíos que te adoran. Pero sobre todo, me gustaría hacerle llegar mi agradecimiento por su gesto de amor inmenso, y mi admiración por su sacrificio, el mas generoso que soy capaz de imaginar.

sábado, 18 de abril de 2009

CHINOS





Desde que lo abrieron este invierno, somos clientes asiduos de un restaurante de comida asiática que hay cerca de casa. La comida es buenísima, el precio también y el dueño -chino- es un hombre encantador. En nuestra primera visita al local, ya aguantó con paciencia y educación exquisitas mi perorata incontenible: que teníamos un hijo en China, en la provincia norteña de Liaoning, y que en cuanto nos dijeran, iriamos a buscarlo....que tenía tres años, que era guapísimo -y saqué yo mi foto del bolso, para que no hubiera dudas-, y que estábamos locos de contentos.
A partir de ese día, se fraguó una relación especial y en cada nueva visita nos preguntaba como iban las cosas o si teniamos nuevas noticias tuyas.
A los pocos días de regresar de China contigo, fuimos a comer allí con los abuelos para que te conocieran.....¡¡¡¡que flechazo, hijo!!!!....Igual que en tu país, las camareras embobadas y tu, muy pichi, pidiendo en mandarín pollo y tallarines, entrando en la cocina como perico por su casa o tumbándote en el suelo para jugar con tus cochecitos.
El último día fuimos ocho: aparte de nosotros, la abuela Blanca, los tíos Gabriel y Bárbara y mi amiga Maite -que también es tu tía-. Hacía un día espléndido y no había mesas libres en la terraza. A mi me gusta el sol mas que a los lagartos y le pedí al buen hombre que nos hiciera un hueco en cualquier sitio. Total, que nos instaló una mesa en la acera de la puerta principal. Ese día tu hermana y tu os cubristeis de gloria: arrancasteis flores de las jardineras, dejasteis el suelo llenito de serpentinas de esas que salen de un spray, tocasteis el pito hasta dejarnos sordos, rompisteis -siguiendo vuestra costumbre- un par de copas, empapasteis el mantel con Fanta......Los mayores estábamos muertos de la vergüenza, para variar.
En mitad del caos, ese chino de exquisitos modales me llamó: ¿se podría acercar un momento, por favor?...Papá y la abuela me decían medio en broma que nos iban a echar delicadamente, Bárbara se lamentaba diciendo que habría que buscar otro restaurante y ninguno me envidiaba la suerte. Me armé de valor y me dirigí al interior del restaurante dispuesta a aguantar el chaparrón...."¿dígame? "-susurré al llegar a la barra-. Y entonces, ese chino tan educado me dijo: "Tengo un pequeño obsequio para usted que me gustaría que aceptara, me sentiría muy honrado". Casi me caigo.
Entonces, sacó de un paquete de papel una chaqueta de seda preciosa, granate y rosa palo, y me dijo que me la probara. De mi talla, como a medida. Le dí las gracias, en español y en chino. Me cogió las dos manos y me dijo: "es usted muy buena madre". Volví a darle las gracias y salí del local colorada como un tomate.
No soy ni mejor ni peor madre que las demás. Lo hago lo mejor que puedo y daría la vida por tu hermana y por ti. Pero me encantó aquel detalle y me encantan los chinos, hijo.

jueves, 2 de abril de 2009

LOS HERMANOS



Esta noche os estabais bañando. Las risas llegaban hasta el otro extremo de la casa, el agua de la bañera hasta el pasillo y mi paciencia casi, casi, hasta su límite. Ya estaba a punto de empezar mi letanía...."Juan-pol-dios" -repites tu imitándome"-. He abierto la puerta del baño y os he visto: juntos, felices, riendo con vuestras barbas de espuma. Mi monumental mosqueo ha desaparecido como por encanto. Me he escondido detras de la puerta y me he quedado pensando que esa grandullona con barbas blancas hace dos meses no soltaba esas risotadas a la hora del baño......"¡¡¡¡Porfaaaa mamá!!!!!, ¡¡¡¡perdónanos, que se nos ha salido un poco el agua porque Juan se ha subido encima de mí haciendo surf!!!!, ¡¡¡¡¡andaaa no te enfades, porfaaaaa!!!!!!.

He dado la espalda al suelo inundado, a la perra apoyada en la bañera sumándose al jaleo, a las toallas empapadas, y me he sentado en la cocina. Lo que he sentido es difícil de expresar. Básicamente agradecimiento. A la vida, sobre todo, y a la conjución mágica de factores que han hecho posible que ahora seas nuestro hijo y el hermano de Paula.

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