sábado, 27 de junio de 2009

FAMILIA




Familia. ¡Que palabra tan curiosa, Juan!. Cuando leas esto, ya lo tendrás meridianamente claro, porque llevaras algunos años sintiendo el cariño, los abrazos, los besos y también las regañinas de unas cuantas personas que son, ni mas ni menos que tu familia, pequeño.

No te he llevado nueve meses en mi vientre, pero te quiero exactamente igual que a tu hermana Paula. Fué un largo embarazo del corazón, mi niño. Y si no me une ningún lazo de sangre contigo, tampoco me une con una parte muy importante de la familia, de tu familia, Juan. Ya sólo me quedan mis hermanos, tus tíos Noe y Raúl. La vida me arrebató demasiado pronto a mis padres, a tus abuelos Valle y Raúl -que con tanta ilusión te esperaba-. Pero aún asi, mi niño, soy muy afortunada. Y le doy gracias a quien proceda. Lo primero, porque tienes a la abuela Blanca, la segunda mujer del abuelo Raúl. ¿Qué es una abuela, Juan?. Quien se desvive, quien cuida, quien mima....Una abuela son los brazos amorosos que te levantan cuando te caes. Quien te compra las chuches a escondidas. Quien te ceba como un gorrinillo. Una abuela es alguien a quien todo le parece poco para su polluelo.
También doy gracias porque tienes a tus tíos. A mis hermanos....A Mariajo y Raulete, que te lanza al aire y te enseña a soltar mochuelos, y a Tini y Noe, que te come a besos. A los hermanos de papá: al tío Pablo y la tía Milagros, que te hizo la tarta de tu primer cumpleaños con nosotros y que se desvive buscándote el patinete que mas te guste....A la tía Pilu y al tío Mariano, al tío Fernando y la tía Rosario, tan lejos y tan cerca.
Pero una vez mas, pequeño, te recuerdo a esa otra familia. A la que la vida nos ha ido poniendo en el camino. No compartes gen alguno con la tía Bárbara, pero dudo que alguien te quiera mas que ella, que nos acompañó a buscarte. Ni con el tío Gabriel, ni con mi amiga Maite, ni con Ana, ni con Luismi, Edu o Antonio. Ni con Victor, ni con Javi -ese Papá Noel personal-. Pero son tu familia. Me acompañaron mientras te esperaba, y una vez que estuviste aquí, supieron estar a la altura. Quiérelos, Juan. Como yo los quiero. Con toda el alma.

lunes, 15 de junio de 2009

TRABAJO



Hoy, 15 de junio, he vuelto al trabajo después de pasar contigo las dieciseis semanas de permiso de maternidad que marca la ley española. Una mierda, por cierto, y perdóname por la expresión -ya sabes lo malhablada que es tu madre cuando se pone-. Esta mañana, al despedirme, se me han saltado las lágrimas, y también se me han saltado cuando a las cinco y veinte he pensado que no vería a tu hermana bajar las escalerillas del autubús escolar. Pero estais en buenas manos. Las mejores, y eso es un gran consuelo.
Yo no soy de esas madres que dicen a sus hijos que van a trabajar para ganar dinero con el que comprar o hacer tal cosa o tal otra. Desde que era chiquita, siempre le he explicado a tu hermana que en casa necesitamos el dinero que yo gano, pero que trabajar para mi no es un castigo. Me siento, Juan, muy afortunada por trabajar en lo que me gusta, en lo que siempre me atrajo: contar historias, de alguna forma. Le repito a Paula que para ello estudié y me esforcé, y sigo estudiando, Juan. Además, en este oficio tan hermoso que es el periodismo, he tenido los mejores maestros.
Empecé a trabajar en la radio con veinticuatro años. En Sevilla. Una tarde, había redactado mi notita para el boletín, y le dije a mi editor "¿que tal?". Entonces, Manolo, Manolo Sollo -al que siempre querré- me dijo:"¿que pasa?...El día que enseñaron lo de sujeto, verbo y predicado...¿tu faltaste a clase?"......Me fuí al baño, porque las lágrimas me asomaban a los ojos y me daba una vergüenza horrible que me viera llorar. Pero no lo he olvidado nunca: frases cortas, sencillas. Aquella "humillación" consiguió su propósito.
Después he tenido dos maestros mas. A uno de ellos lo habré visto cara a cara media docena de veces, como mucho, pero eso no es obstáculo para que sienta por él, aparte de un gran respeto profesional, un enorme afecto. Magín Revillo vivía -vive- en Washington, y ha sido durante muchísimos años el corresponsal de Radio Nacional en Estados Unidos. Siempre le llamo maestro. Tiene todo el oficio del mundo, y el don de la palabra. Sus crónicas, lo que dice, se puede tocar y oler. Sentir....como si estuvieras viendo lo que cuenta a través de sus ojos. Eso es para tu madre un periodista, Juan.
Mi otro maestro es tu "yayo" Antonio. Antonio Alonso, lo repetiré siempre, es el mejor jefe que he tenido nunca. De él he aprendido que firmeza no está reñida con cariño. Que se puede ser jefe y amigo. Es un monstruo, Juan. Cuando escuches sus crónicas del asalto al teatro de la calle Dubrovka, se te pondrán los pelos de punta, como a mí. Trabajar con él ha sido un privilegio.....Y contarlo entre mis amigos, todo un honor.
Nunca he tenido un puesto relevante, pero me siento muy, pero que muy afortunada.

lunes, 8 de junio de 2009

BAUTIZO








En tu extensa familia hay católicos -practicantes y no practicantes-, agnósticos y ateos. También alguno mas que no sabría cómo definir. A tu hermana la bautizaron un calurosísimo 1 de julio en el barrio de Santa Cruz, en Sevilla, la ciudad donde nació papá. A ti también decidimos bautizarte. Mal no te va a hacer -que diría mi padre-, con tu hermana lo hicimos y, además era una ocasión magnífica para que te conocieran quienes aún no lo había hecho, y pasar un buen rato con la gente que queremos.
Fué el sábado pasado, 6 de junio, en Pozuelo, donde yo vivo desde que me trajeron recién nacida. Los padrinos, tu abuela Blanca y mi hermano, tu tío Raúl.
El sacerdote que ofició la ceremonia creo que no se olvidará de ti durante mucho tiempo, de puro salao que eres. Lo primero que hiciste nada mas entrar a la Iglesia fué quitarte los zapatos, por alguna razón que desconocemos. Luego, ya descalzo, seguiste la mar de atento la liturgia. Cada vez que el cura decía: "demos gracias a Dios", tu, muy digno, juntabas tus manitas, agachabas respetuosamente la cabeza y decías: "shé shé". Y volvías a prestar todo tu interés a lo que el sacerdote decía.
Cuando llegó la hora de acercarse a la pila, metiste literalmente dentro la cabeza y el cura te derramó el agua del Jordán que dos años antes me había traído tu "yayo" Antonio de Jerusalen. Luego, de secarte el pelo nada de nada. ¡Poco orgulloso que estabas de tu flequillo chorreando!.
Lo mejor, la ofrenda a la Virgen. El sacerdote te elevo en sus brazos y tu le diste a la imágen un estruendoso beso que provocó risitas en mas de uno. Hasta aquí la cuestión religiosa.
Después, nos fuimos a casa de la abuela Blanca...Estaban todos los que quiero, también la presencia fuerte y hermosa de mi padre, que se fué un mes antes de que llegaras a nuestras vidas. Te llenaron de regalos y tu volviste a canturrear "cuneaños feiyí".....¡¡¡Cuántos cumpleaños !!! -pensarás-. Tiempo hay de explicarte las cosas.
La lluvia hizo que en un par de ocasiones tuviéramos que dejar el jardín y amontonarnos unas cuarenta personas en el salón. Sin problemas.
Y ahora, una vez mas, quiero dar las gracias a esa otra familia que la vida ha puesto en mi camino, a "la cuadrilla de la muerte" -como dice Maite-, a mis disparatados y geniales compañeros -y sin embargo amigos- de la Radio. A Ana, a Victor, a Edu, a Luismi, a Cristina y a Vanesa, a Iñigo, a Nuria y a Aurora....a todos ellos, que arrancaron sonrisas a diestro y siniestro. Mi Victor, que estuvo fantástico enumerando los productos de aseo que había en el baño, mi Maite con su bolsa de zapatos viejos -un asuntillo entre ella y yo-, mi Cris, alma de ONG dentro de un metro ochenta y medidas de modelo....mi maestro, mi amigo Antonio, el mejor jefe que he tenido nunca, que cada vez tiene mas cara de bueno.....mi vasco favorito, mi Luismi, que te ha enseñado a decir burradas en euskera...Mi pedazo de Ana, siempre cerca con el gesto preciso y la palabra oportuna, mi Eduardo, ese amor de hombre, tan tosco por fuera......a todos ellos gracias por acompañarnos, gracias por dedicarte palabras tan bonitas, gracias por achucharte en sus brazos.
Y gracias también, especiales, a mi grandullona, a mi niña Paula, que se está convirtiendo, sin darme apenas cuenta, en una mujercita espectacular, por dentro y por fuera. Paulita: te portaste como una campeona, dulce y recia, como tu abuelo.....Mis queridísimos hermanos, Noe y Raúl y mis otros dos nuevos hermanos, tus tíos Gabriel -como te cuesta pronunciar su nombre- y Bárbara, tu amor....tus tíos Pablo y Milagros -cuánto la he llegado a querer- y Pilu y Mariano....mis preciosos sobrinos, que lo llenan todo de vida...No quiero dejarme a nadie....
Seguramente tu no lo recordarás, tienes apenas cuatro años...dentro de algún tiempo te enseñaré las fotos y te contaré historias, pero yo no voy a olvidar nunca el 6 de junio de 2009.
No quiero acabar de escribir sin darle las gracias a papá, por estar siempre a la sombra procurando que yo sea feliz.






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