Hace un mes y cuatro días que estás con nosotros y parece que llevamos juntos toda la vida. ¡Que fácil nos los has hecho, Juan, y cuánta felicidad has traído!.
Todavía recuerdo aquellas primeras horas juntos, jugando a luchar en la cama con papá, disparando tu pistola imaginaria :"pium, pium, pium".....y tu primer baño, aterrado, aferrándote a nuestros brazos para que el agua no cubriera tu cuerpecito fibroso.
¡Cuánto ha cambiado la historia! Ahora no hay quien te saque de la bañera: te encanta el agua....Y te encanta la arena para llenar toda clase de objetos, y hacer la compra en el súper montado en el carrito, y estrenar ropa....Te entusiasma comer boquerones en vinagre, y el sol, y los animales....A través de tus ojillos estoy volviendo otra vez a ser niña. Y me duele todo, Juan. Me duelen la espalda y las piernas de correr detrás de ti y de levantarte del suelo cuando te coges una pataleta. Y no hay día que no le diga a papa "no puedo mas". Pero si puedo, claro que puedo. Porque tus besos me llenan de energía, como la sonrisa de tu hermana cuando se despide mientras se aleja el autocar. Tus besos babosillos me dan la vida, igual que verte sonreir hasta que casi te desaparecen los ojos y te salen unos preciosos hoyuelos....Y me da la vida verte agarrado de la mano de Paula, tu jié- jié, tu hermana mayor....¡Que distintos sois!
Paula es extraordinariamente sensible, tierna, callada....Le cuesta abrirse y dice muchas cosas con sus silencios....Tu eres un terremoto, un torbellino....Ya de desde chiquito se nota que eres un seductor...¡como sabes utilizar tu sonrisa!....Vas por la calle prodigando saludos y besos, sobre todo a las chicas, truhán....Eres vivo y rápido de reflejos y no se te escapa detalle.....Me agotas, de verdad te lo digo, como también te digo que cuando te veo dormir con el pulgar metido en la boca se me enconge el alma....Has pasado mucho en tu corta vida, mi niño, pero me atrevo a asegurar que ahora eres feliz.